Un reto de otro mundo
- Categoría: Artículos
- | Martes, 08 Diciembre, 2009 - 14:51
- | Por: Iván R. González
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Entre tinieblas
Érase que se era la tierra norteña de Boletaria, una próspera tierra gobernada por el viejo rey Allant XII. Dicen que en el ocaso de su gobierno el rey se sumió en la melancolía y acudió al poder de las almas para propiciar una nueva edad dorada para su pueblo. Pero como suele pasar, el exceso de ambición trajo consigo el desastre.Una misteriosa niebla engulló a Boletaria y hordas de demonios comenzaron a surgir de la nada. En su locura, el rey había despertado al Antiguo, un dios durmiente de terrible poder. Pronto los engendros comenzaron a cosechar las almas de los habitantes del reino, haciéndose más fuertes con cada vida que tomaban. La ruina se extendió como una peste y los que no sucumbieron a los demonios se volvieron locos y atacaron a sus vecinos.
Vallarfax, uno de los miembros de la guarda real, fue el único que consiguió atravesar la barrera de niebla para pedir ayuda. Pronto valerosos guerreros de todo el mundo penetraron en la niebla para llegar hasta Boletaria y erigirse como salvadores del reino... Pero ninguno de ellos ha vuelto hasta ahora.

Una lección de valor
Tras una sencilla pero efectiva introducción, un completo editor recibe al jugador. Primera convención del RPG japonés derribada por Demon's Souls, no será la última, ofrecer la posibilidad de personalizar al milímetro el avatar del jugador. Aunque de mecánica similar, el editor no resulta tan completo como el de Fallout 3 o Dragon's Age y moldear a un personaje que no sea estéticamente un aborto resulta bastante difícil. De todos modos tampoco se le verá mucho la cara, así que no importa demasiado, ir sin armadura por Demon's Souls es en la mayoría de los casos un suicidio rápido y doloroso.Una vez creado al pobre infeliz que va a comenzar sus desventuras por Boletaria, pasamos al tutorial de rigor. Un tutorial básico, demasiado básico, que apenas esboza lo básico de la mecánica de Demon's Souls. Te enseña a montar a caballo, pero eres tú el que tiene que aprender a domar al animal. Y es un animal muy testarudo.
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