Juegos a los que nadie jugó I: Lair
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- | Domingo, 28 Febrero, 2010 - 22:45
- | Por: Iván R. González
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Temido o reverenciado, demonio o semidios lleno de sabiduría, la figura del dragón está presente en casi todas las culturas de una manera u otra. Esta figura mitológica de gran poder ha despertado a través de los siglos una fascinación sin igual. Ponerse a lomos de un gran dragón de guerra es la idea principal de Lair, uno de los primeros juegos anunciados para PS3, uno de los más esperados y uno de los que más fuerte se la pegaron.
Una fantasía sospechosamente familiar
Una serie de repentinos desastres naturales divide a la civilización en dos facciones. Los asylianos, refugiados en las montañas del sur, donde todavía hay agua y se puede cultivar, y los mokai, que han aprendido a vivir entre las nieves del norte gracias a su dominio de las máquinas de vapor. Ambas civilizaciones crecerán por separado, albergando un fuerte resentimiento entre sí. El ambicioso adivino de los asylianos se valdrá del miedo que le tienen a los mokai para poner a ambos pueblos en guerra. En medio del conflicto un miembro de la Guardia Aérea de Asylia se verá asaltado por las dudas sobre la moralidad de participar en una guerra injusta.¿Una guerra ilegítima? ¿Un líder que usa el miedo para manipular y fortalecer su poder? ¿Por qué será que el guión de Lair nos recuerda sospechosamente a algunos episodios de la historia reciente? Al igual que ha hecho Guerrilla con su saga Killzone, no resulta difícil ver la sombra de algunos conflictos bélicos contemporáneos dentro de la aparente fantasía de Lair. De este modo, el juego huye de los tópicos tolkenianos y nos ofrece una historia adulta y bien hilada que consigue enganchar al jugador.

Nadie dijo que domar un dragón fuera pan comido
Famosos por la saga Rogue Squadron, Factor 5 es un estudio que parece haberse especializado en el género de los arcades de vuelo. Y a fin de cuentas eso es Lair, un arcade de vuelo con ciertas peculiaridades.El juego nos pone en la piel de Rohn, un “quemador”, como llaman cariñosamente a los jinetes de dragones asylianos. Y aquí los dragones no son simpáticos reptiles parlantes ni lagartos creciditos, son la máquina de guerra definitiva de la Guardia Aérea, criaturas capaces de arrasar por sí solas todo un regimiento. Es aquí donde nos encontramos con el matiz más importante a la hora de entender el juego; al contrario que en Panzer Dragoon, donde el control es completamente arcade, en Lair controlamos al jinete, así que se observa un cierto retardo a la hora de ejecutar las órdenes, lo que obliga a anticiparse a la acción. Se pierde inmediatez, pero se gana en inmersión, fomentando la sensación de que realmente estamos a las riendas de un ser con vida propia, una bestia de varias toneladas de peso.
A la hora de controlar el vuelo se tomaron algunas decisiones discutibles. La más polémica es que prácticamente todas las acciones se realizaban por defecto con el sensor de movimiento del mando de manera obligatoria, desechando la opción de jugar con los tradicionales sticks. En realidad esto no es tan problemático como pueda parecer, ya que una vez nos acostumbramos no es difícil hacer girar a nuestro dragón (de hecho resulta bastante placentero) y la falta de precisión se compensa con el apuntado semiautomático, así que no es complicado acertar en la diana con nuestras bolas de fuego. Sólo hay que tomarse las cosas con calma y no ponerse a agitar el mando como un loco, porque entonces el dragón deja de responder adecuadamente y todo se puede ir al garete en cuestión de minutos.

Lo peor del sistema de control es que algunas acciones avanzadas también requieren realizar acciones gestuales, en un torpe intento de copiar el esquema de control de algunos juegos de Wii. Por ejemplo, tenemos dos acciones como son girar 180º y lanzarse en picado, y ambas se realizan con un movimiento brusco de mando, para arriba en el primer caso y para adelante en el segundo. El problema está en que será frecuente que ambos movimientos se confundan, dando al traste con más de una maniobra delicada.
Tras las críticas hacia el sistema de control, Factor 5 decidió replantearse algunas cosas y lanzar un parche que actualmente permite utilizar control analógico. Lo mejor de este parche es que no obliga a un "todo o nada", es posible escoger un sistema de control híbrido para seguir dirigiendo el vuelo del dragón mediante el sensor de movimiento y cambiar las acciones gestuales por el uso de botones. De este modo la jugabilidad de Lair gana muchísimo, volar sigue siendo una delicia pero embestir y hacer giros de 180º ya no son un problema. Lástima que el parche llegara demasiado tarde como para salvar al juego de la quema.
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