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El hombre que creÃa tener una reserva
- CategorÃa: ArtÃculos
- | Martes, 29 Septiembre, 2009 - 13:00
- | Por: Iván R. González
Hoy pasaba por ahà al salir del trabajo, asà que decidà entrar a preguntar cómo iba el tema. QuerÃa asegurarme de que no iba a tener problemas. Por desgracia, comprar en esta franquicia es una garantÃa de que tarde o temprano te vas a pillar un buen cabreo. Yo ya llevo varios, pero no escarmiento.

Tras pestañear un par de veces y mirar fijamente al dependiente, me acaricié un momento mi barba de tres dÃas y comencé a analizar la situación con templanza. "A ver, ¿me estás diciendo que después de haber hecho la reserva hace más de un mes no voy a tener mi edición coleccionista y sà un tÃo que ha reservado esta semana pasada?". El muchacho se quedó un momento parado sin saber qué decirme, consciente de que el ordenador no contemplaba cómo solucionar un caso como el mÃo. Asintió finalmente con la cabeza e intentó arreglarlo como pudo: "Bueno, puedes venir el dÃa de lanzamiento... a ver si sobra alguna". Por supuesto, las puertas automáticas no me permitieron irme dando un portazo, pero me quedé con las ganas.

Después de un viajecito en coche y algunas llamadas descubrà asombrado que en sólo tres de las cuatro tiendas Game de mi ciudad podÃan asegurarme que iba a tener mi Uncharted 2, edición coleccionista. Para unos la culpa era de la gente, que habÃa reservado el juego en masa. Para otros la culpa es de Sony, por unas expectativas de venta mal calculadas en nuestro paÃs. Para mà la culpa es sencillamente de un sistema de venta robótico que ata de pies y manos a los dependientes, incapaces de dar respuesta a las necesidades personalizadas de los clientes.
La experiencia de comprar es algo más que una frÃa transacción económica. Coger el dinero y sacar un ticket puede hacerlo una máquina expendedora o un mono bien entrenado. Comprar ya no es esa relación personal de confianza mutua, algo que sà comprendÃan esas tiendas de barrio con libertad para hacerte un descuento de amigo o regalarte un póster promocional. Y cuando el vendedor no es capaz de responder ante el cliente uno se pregunta qué necesidad hay de seguir apoyando el comercio tradicional, habiendo juegos a mitad de precio a un click de distancia y cuatro o cinco dÃas de espera, y no termino de tener claro que haya una respuesta realista.

